Miedos ocultos de una expat

Hace mucho que no escribía en el diario de una expat. Ya has notado que esta semana llevo retraso en todo y es que me ha pillado una gripe del copón y ha roto todos mis planes.

Aunque para cambiar un poco, el diario que escribo hoy no es sobre mí, pero me parece una buena forma de terminar la semana y hace tiempo que quería escribir sobre los miedos ocultos que tenemos los locos que vivimos fuera.

El otro día lo hablaba con mi amiga Laura mientras tomábamos café juntas en nuestro día libre, entre risas y tonterías varias comenzaron a salir los miedos, esos miedos que nos aterrorizan cada noche antes de dormir.
Ella está preparando el viaje a su Barcelona natal a tan sólo quince días y con las maletas a medio cerrar porque todavía no sabe que ropa se llevará.
Hace dos años que no regresa a casa y aunque a su familia más cercana la vió hace poco en un viaje fugaz de fin de semana, sus otros familiares, sus amigos, sus vecinos… hace tanto que no los vé que tiene miedo, miedo a que dirán, miedo de como va a ser recibida, miedo a que las cosas hayan cambiado … miedo porque además este viaje no lo hace sola. Es extraño verdad? Vuelves a casa a ver a la gente que quieres, con la persona que quieres y tienes miedo, y yo la entiendo perfectamente, de echo hace poco pasé por casi lo mismo y sé lo difícil que es, porque tú cambias, aunque no quieres cambias, cambias porque la vida que llevamos dentro de esta jaula de oro te hace cambiar, no digo que sea malo… pero maduras y comienzas a ver diferente y a sentir diferente también, y lo que hace unos años era tan importante para tí ahora no lo es tanto, y la gente que antes era parte de tu día a día ahora no lo es… que siiii, que hay teléfono y Whatsapp y todo eso, pero los sentimientos cambian por las distancias y las personas también.
Y la entiendo sí, cuando se le llenaban los ojos de lágrimas pensando en cómo sería su llegada a Barcelona, y me contaba todas las cosas que tiene programadas jajaa cosas tan simples como sentarse en una terraza a tomar café y ver pasar a la gente caminando y escuchar el ruido de los coches… la entiendo sí, porque a medida que me iba contando y desahogando, me veía a mí misma unos meses atrás con los mismos miedos, con las mismas angustias.
Y parecerá una tontería visto desde fuera, pero las mujeres fuertes también tenemos sentimientos y también necesitamos a alguien que nos escuche y nos dé consejo, de alguien que sepa lo que estás pasando y comprenda esos sentimientos que en tu alrededor diario no puedes dejar ver, porque eres una mujer dura jejeje
Y a ti Laura que decirte, que me encanta que se enfrentes a esos miedos y si tienes que llorar pues llora, que llorar también es bueno, y desahogarse más, que estoy segura que te recibirán con los brazos abiertos y será un viaje fantástico a casa y aunque encontrarás situaciones que no te parezcan del todo bien o no te hayan contado del todo… respira, respira profundo porque tú has cambiado , tú mundo ha cambiado y las personas que se quedaron atrás también, porque sus vidas siguen, al igual que la tuya cuando elegiste coger otro rumbo.

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