La graduación


Grabaciones? De que me estas hablando Mabel?- dice ya casi molesta Renata.
Grabaciones de las cámaras de seguridad, por eso te preguntaba si tu sabías hacer una copia para poder guardarla- explica Mabel mientras le entrega su teléfono-míralo con tus propios ojos y dime si lo estoy inventado, o si me estoy volviendo loca …
Renata arranca el teléfono de las manos de su amiga para ver las grabaciones, no dice nada pero la expresión  de su cara lo dice todo, a los tres minutos sólo dice – Ostras…pero que es esto?
Pues lo que tú misma estás viendo, estoy o no estoy loca?- le dice casi gritando a Renata.
Si no lo veo, no lo creo -Renata se deja caer sobre la blanca silla de cuero junto a la mesa, estaba fría como la nieve pero ni siquiera lo notó, estaba tan descolocada que si le hubiesen dado un bofetón ni siquiera se hubiese enterado. Estaba literalmente en shock, y mientras Renata se estremecía tocaron en la puerta.
-si? – dice en voz alta Mabel.
Se hable la puerta y aparece la inconfundible silueta alta y esbelta de muñeca perfecta de Carol.
-Señora, es para preguntarle si necesita algo me voy en un momento y hasta el martes no regreso.
Ahí estaba ella, de pie, como esperando una respuesta, con esa cara de no haber roto un plato, con sus vaqueros ajustados y su camiseta del Licey atada a la cintura, miraba a Mabel con esos ojos verdes de niña inocente.
-hasta el martes no vuelves? pregunta con cara de sorpresa Mabel.
-si, recuerda? es mi graduación y tengo que arreglar el papeleo para las becas y todo eso…-cuenta tranquila con su dulce voz.
-ohh tienes razón querida, con tanto ajetreo se me había olvidado, vé y disfruta.
-pues,hasta el martes !-se despide cantarina mientras sale por la puerta con una enorme sonrisa.
-que te diviertas? Pero tú no estás bien… yo aquí aún estoy flipando con las grabaciones y tu le dices “que te diviertas?…yo me estoy perdiendo algo-dice malhumorada Renata .

-Creo que si me enfrento a ella ahora o le digo algo puedo empeorar las cosas. Será mejor que se vaya por unos días, así tengo oportunidad de disfrutar de mi familia a solas. Si lo piensas bien será mejor no levantar sospechas y indagar a fondo que está pasando y si tiene o o solución.

Creas o no, la situación que a pasado Nereyda es bastante parecida a esto mismo que me está pasando a mí, y no quiero dar un mal paso y desmoronar todos estos años por un grito mal dado. Así que querida amiga, voy a aprovechar el fin de semana para recuperar a mi familia.

-Definitivamente tú no estás bien Mabel. Ostras! que yo aún estoy tembrando con la grabación, y tú… y tú estás pensado en tener un fin de semana feliz, Por el amor de Dios Mabel, escúchate lo que estás diciendo

-Pues sí, sé perfectamente lo que estoy haciendo y el porqué. Voy a intentar resolver la situación en el fin de semana, y si no resulta, pues… mando todo al garete- Mabel iba diciendo esto en voz alta pensativa, mientras caminaba de un lado a otro del despacho, flotaba su mentón con la mano como si estuviese atusando una barba. Renata se percató que hacía un rato que no estaba hablando con ella, más bien estaba hablando para sí misma, como planeando algo siniestro. La expresión en la cara de su amiga era inquietante, perversa y esto la asustó.

Rápidamente se volteó y salió del despacho apurada y dispuesta, Mabel pegó un respingo de la silla asustada por la repentina salida de su amiga por la puerta y salió tras ella persiguiéndola por el largo pasillo hasta llegar a la cocina.

-Guillermina puede recoger sus cosas e irse para su casa por unos días, el señor y yo tenemos programado un viaje y no la necesitaremos así que aproveche y vaya a su casa a pasar el fin de semana y visita a su mamá.

-Seguro señora? No me importa quedarme en lo que ustedes se van, yo me quedo cuidando la casa – Contesta casi avergonzada Guillermina. Miraba a la cara de su jefa con cara de sorpresa, asustada y extrañada por el ofrecimiento de Mabel. La cara de la señora era un poema, parecía que la acababan de despedir en vez de irse unos días de permiso para visitar a su familia.

-Para nada Guillermina, váyase tranquila a su casa y disfrute, regrese el martes para la hora del almuerzo.


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