El chófer perfecto

Gustavo bajó del coche saludando alegremente -Buenos días señora, cómo amaneció hoy?
-Hola Gustavo todo bien gracias y usted cómo se encuentra?-le responde amigable Mabel.
Gustavo era el chófer que Sebas tenía en el hotel para los viajes largos de reuniones empresariales, era un hombre joven, aunque Mabel no sabría decir a exactitud cuántos años tendría y siempre le dió reparo preguntarle, le calculaba unos veintiseis o veintiocho años como mucho. Era el perfil del perfecto dominicano con piel morena y con una altura que bien podría ser un jugador de baloncesto. Además le gustaba cuidar mucho su imagen y se le intuía el cuerpo musculado de gimnasio a pesar de vestir siempre con traje y corbata. Era un chico sonriente y agradable, nunca ponía mala cara, ni se enfadaba, o eso le parecía a Mabel…

Ella sabía que Gustavo llamaría a Sebas en cuanto arrancara el coche, siempre lo hacía, es como una norma no escrita, siempre avisa a su jefe que arranca el coche y le dice de donde sale, hacia donde vá y el tiempo que calculaba que le llevaría llegar a su destino, así que Mabel se le adelantó, agarró su teléfono apagado y comenzó una conversación como si al otro lado del aparato alguien le estuviese contestando.
-hola cariño… si, Gustavo ya está aquí , estamos ya poniendo las maletas en el carro y salimos enseguida, así que vete saliendo que estamos en camino… Hasta ahora cariño !
-Pues eahhh vámonos – le dice a Gustavo a la vez que ella abre la puerta trasera del coche.
– pero… usted viene señora? yo le entendí al jefe que era sólo recoger una bolsa con su ropa nada más.
-exacto ahí lo dijiste! “era”, pero como yo tenía que ir a la capital este fin de semana pues, nos vamos juntos !
-aaah ok señora… pues llamo al señor y le digo que vamos para allá – dice con un tono de voz entre asustado y extrañado.
-no es necesario, no lo oíste? lo he avisado yo ahora mismo y le dije que saliese de la oficina que ya estamos en camino, así que dale que nos retrasamos!
Gustavo uddópor un instante rascando su cabeza pelada como si ahí tuviese la respuesta a que hacer… llamaba o no llamaba a su jefe?… En ese mismo momento el teléfono de Mabel sonó, y ella descolgó

– hola? Si cariño te cogí la camisa blanca y otra extra por si acaso … Espera un momento…- y estirando el brazo hacia la puerta le grita a Gustavo – es el jefe quieres hablar con el?
– no señora todo está bien, dígale que en quince minutos estamos allí.- dice Gustavo respirando casi de alivio, pues sí era cierto que su jefe sabía que su mujer iría con ellos a la capital, así que se apresuró a cerrar la puerta y subirse de un salto al volante y arrancar camino al hotel a recoger al jefe.
Desde el asiento de atrás Mabel le envía un whatsapp a su amiga Renata para tranquilizarla y que ella supiera que ya estaba montada en el coche.
-(Mabel) estoy en camino a recoger a Sebas al hotel, después te cuento, por cierto, en tu llamada de antes… querías algo?
– (Renata) Jejeje… No te preocupes está bien, te llamaba para que comunicaras al cole que me dejen recoger a los niños del bus escolar, no quiero que me den la lata después y me digan que no tengo autoridad para llevármelos.
-(Mabel) ok, está bien ahora les llamo , gracias por todo amiga te debo una “


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