La computadora

Justo al irse Renata, Mabel le dió un ultimo sorbo a su café y también se despidió de sus amigas. Recordó que era martes y tenía que recoger la computadora de los niños en el técnico, porque días atrás dejó de funcionar “de repente” y tras luchar sin resultado a que encendiese decidió llevarla a manos de un experto.

Llegó ajustada a la puerta, justo cuando el informático estaba pasando la llave, pero al verla abrió de nuevo dejándola pasar.
El ordenador estaba listo y al parecer “de repente” la punta de un lapicero se había colado dentro y fué eso mismo lo que hizo que parase “de repente”. Ciento cincuenta dólares le costó la broma de quitar la punta de un lapicero a la computadora. “Creo que este arreglo le va a salir caro a mis hijos que a mí “-pensaba para sí misma a la vez que le entregaba la tarjeta de crédito al informático para que efectuase el cobro.
Salió tan sumamente enfadada de la tienda que llamó a su marido para contarle lo sucedido, pero el teléfono daba comunicando. Mabel pensó entonces en acercarse por el hotel para hablar con él antes de volver a casa, al fin al cabo el hotel estaba justo al lado de la tienda y llegaría enseguida, así podían hablar de cual sería el castigo que le iban a poner a los niños por el “contratiempo de la computadora”

Llegó al hotel y después de saludar en la entrada a Rafael el seguridad y aparcó el coche, caminó hacia las oficinas. Allí se topó con Josefina la secretaria de su esposo, en el pasillo.- Hola Mabel todo bien?

-Si Josefina, todo bien, y el jefe… está en el despacho?

-No, el jefe hace un rato que se fué, no había mucho pendiente y dijo que se iba a casa. Quieres que te prepare un café o algo? – contestó amablemente Josefina.

– ¿Qué curioso no me dijo nada? Dá igual, iré hacia allí seguro estará en casa a estas horas. Dejamos ese café para otro día vale?

-claro, cuando guste, sabe que aquí estamos! – contesta sonriente Josefina a la vez que le dá un abrazo a modo de despedida.

Así que Mabel se subió nuevamente al coche y puso rumbo directo a casa, al llegar y abrir el garaje vé que el coche de Sebas está aparcado. Llega a la cocina y grita- ya estoy aquí! Apurada llega en un salto Guillermina

-Buenas tardes señora, como está usted, Necesita que le ayude en algo?

-Hola Guillermina, el señor llegó?

-Todavía no señora, el salió hace un momento

-cómo que salió? su coche está en el garaje- dice extrañada Mabel

-si señora, el se fué con Carol ya hace un rato

-Con Carol? pero ella tenía clases ahora

-Si eso me dijo Carol que se iba a la universidad y cuando el señor llegó se fué con ella.- dice levantando los hombros- no sé nada más señora, ellos se subieron al coche del señor y se fueron.

-Y mis hijos donde están?

-Arriba, con su profesor de inglés, en un momento les subiré la merienda.

-Muy bien Guillermina, retírese y siga a lo que estaba.

Y entonces la cabeza de Mabel comenzó a funcionar rápidamente, que estaba pasando? se preguntó si Sebas se podría estar acostando con Carol, no sería tan extraño y viendo los maridos de sus amigas este no tenía porqué ser distinto. Si fuese así iba a quedar como una idiota, “joder” pensaba “lo sabía, lo sabía, todo este tiempo había estado ciega” pero como podía ser que no se diese cuenta antes…? Se despejó por un momento y se dispuso a ver las cámaras de vigilancia, debía verlas, ahí estaba la respuesta a su pregunta.

Y las vió… y se derrumbó… efectivamente era una idiota!

Las cámaras grabaron todo, y ella vió todo, o sólo vió lo que quería ver, hizo una grabación de seguridad y la guardó en el disco duro. En ese momento le pareció lo más inteligente, lo guardó para poder verlo más tarde si es que podía, porque en este momento sólo quería llorar.

Pero por cuánto tiempo le llevaban engañando?seguramente años y ella sin enterarse. Dejó de llorar se secó las lagrimas y subió a su habitación para darse un baño y tranquilizarse, como decía su amiga Nereyda ” hay que tomar las decisiones con la cabeza fría”

Has llegado tarde a la novela? Aquí te dejo los capítulos anteriores MUJERES DESBORDADAS EN PUNTA CANA

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